Comentarios y experiencias tras la lectura de Karma Yoga





Por Lisandra R.M.

Karma yoga (o yoga de la acción) es un libro basado en las conferencias que Swami Vivekananda pronunció en la ciudad de Nueva York entre diciembre de 1895 y enero de 1896. Joseph Josiah Goodwin, un taquígrafo profesional transcribió los discursos que conforman este libro, y más tarde se convirtió en un seguidor de Swami Vivekananda.

En este libro, Swami Vivekananda reflexiona sobre el concepto de Karma Yoga en el Bhagavad Gita y presenta un testimonio claro de un camino recto hacia el conocimiento y la sabiduría.
Karma Yoga se describe en la obra como la disciplina de la mente que permite a una persona llevar a cabo sus deberes eserales al significar la acción en el mundo como un servicio, como un camino hacia la iluminación.


En la lectura de este valioso libro, del cual les voy hablar a continuación, sentí la necesidad de plasmar en la bitácora, las impresiones que habían quedado en la conexión con algunas experiencias que fueron surgiendo y que me llevaron a una comprensión más profunda de este tema, del cual, anteriormente había leído. Este libro me hizo reflexionar acerca de la sincronización con la enseñanza del Sr Gurdjieff, y cómo la comprensión de esta ley de acción, nos acerca al propósito que buscamos alcanzar con nuestro trabajo interior.

El primer aspecto que nos revela Karma Yoga, me hizo comprender la idea de la unidad con todos los seres del mundo. Viendo mis juicios y la forma en que la humanidad se ha fragmentado según sus costumbres, lenguajes y religiones, me hizo cuestionarme acerca de nuestras diferencias, son estas diferencias la justificación para creernos superiores unos a los otros, para imponer credos y hábitos en la sociedad. Piénsenlo ¿Acaso un árbol se siente superior a otro por ser de mayor tamaño o una flor siente orgullo por ser más hermosa que otra o un pequeño caracol ha de sentirse acomplejado por ser el más lento de las especies? Es en nuestro pensamiento donde ocurre la continua comparación e imitación, que nos hace medirnos los unos con los otros.

El principio de la filosofía del Karma Yoga nos dice: Todo debe ser cuestionado y razonado bajo la propia experiencia y si después de analizado hallamos que hará bien a alguien, entonces debemos creerlo y aplicarlo y ayudar a otros para que lo hagan suyo propio.

Entonces existirán diferencias por los años de los años, entre las diferentes clases de hombres, pero no es tarea de esta vida juzgar a los otros por no tener las mismas características, alentaré a las personas que estén alrededor de mi vida, les ayudaré a comprender esta ley, su poder, y que ellas también puedan servirse de ese conocimiento,

“Unidad en la variedad es el plan de la creación “

Estamos todos sometidos bajo la misma influencia, la ley de acción nos obliga a actuar continuamente, y ¿cuál sería la mejor manera de actuar en el transcurso de la vida?, fue la primera pregunta que vino a mi mente. Teniendo en cuenta que esta ley de acción dará resultados posteriores, y que existe un flujo continuo de acción que no puede ser detenido por nosotros mismos, entonces pensé, esta continuidad no será detenida con la muerte ¿Cómo encauzar las acciones si estás derivan de sus propios frutos y se van ramificando de forma indetenible?

Al poner atención a mis actitudes pude ver cómo reacciono con todo lo que hago, pienso y recibo. Hablarle a una persona con amabilidad y amor, causaba una emoción de dulzura en mí misma, y si pensaba en alguien de forma juiciosa me causaba una gran incomodidad, todo lo que daba regresaba de igual forma.

Siempre me ha gustado ayudar a los demás y sentía placer al hacerlo. Karma Yoga me hizo comprender una gran verdad. Al ayudar a otros, nos ayudamos a nosotros mismos y debemos ofrendar el fruto de nuestra acción a Dios. Nada de lo que haga puede ser pensado para mi propio beneficio, ni el más mínimo placer he de sentir cuando brindo una ayuda, vemos la ayuda como una posibilidad de ayudarnos a nosotros mismos, como una posibilidad de hacer el bien, aunque este hacer de resultados inesperados, porque no hay en el fruto de la acción un bien absoluto o un mal. Bien y mal están enteramente ligados el uno con el otro ¿cómo puede ser esto posible? Pues sí, es exactamente así como lo pude comprender, cuando empecé a observar mis acciones, desde los animales y plantas que sacrificamos para alimentarnos, hasta cualquier acción dentro de la misma naturaleza. Muchas veces me he quejado cuando he sufrido una mala acción, pero si observo el resultado, siempre hay algún bien, como dice el dicho “No hay mal que por bien no venga “, y viceversa también se cumple esta ley, me he visto haciendo bien y darme cuenta que algo o alguien podría afectarse por mi acción. Por ejemplo hace un tiempo empecé a practicar con mi esposo rutas en bicicleta, mi propósito era hacer deporte, mantener un ritmo sano para la salud, sin embargo una parte de mi cuerpo no lo recibió así, empezaron a aparecer molestias en las partes bajas, fui con un especialista y me recomendaron hacer reposo, porque era probable que este cambio de ritmo haya provocado alguna inflamación, ven a dónde fue a parar mi buena acción.

Entonces cómo hacer para que la acción no me afecte, imposible somos el resultado de todo lo que hacemos y esto es inevitable. Todo lo que hacemos deja huellas en nosotros. El efecto del Karma es lo que forma nuestro carácter, nuestra personalidad. Cada acción en el presente definirá nuestro futuro a corto o largo plazo.

El hombre es como un centro magnético y está constantemente atrayendo hacia así todos los poderes del Universo, en nosotros se funden estos poderes y luego son emitidos en una poderosa corriente.

Es esto algo increíble, cada uno de nosotros funciona con un receptor de energía, que está encargado de esparcir todo esto que hemos recibido. Existe una poderosa influencia alrededor nuestro y estamos constantemente reaccionando a ello. A quien no le ha pasado que está pensando en alguien y de repente esa persona nos llama por teléfono o nos cruzamos con ella en el camino, o tenemos un miedo a algo y ese algo nos sucede, es como si el Universo tuviera conectado unos auriculares hacia nosotros y nos devuelve todo lo que emitimos.

El Karma Yoga dice: No podemos tener algo que no se merezca. Pasamos la vida entera exigiendo, cuando las cosas no suceden como esperábamos o queriendo alcanzar algo por lo que no hemos trabajado. No hay mayor justicia que ésta, nuestra acción determinará lo que merecemos, si quiero conocimiento tengo que estudiar, si quiero riqueza tengo que trabajar para alcanzarla, si quiero amor, amor tengo que dar.

“Tenemos derecho al trabajo no a sus frutos “

¿He aprendido a preguntarme, por qué estoy haciendo esto o porque lo quiero hacer? ¿Es por vanidad?, ¿es porque espero una recompensa? Casi todo lo que hacemos es así, hasta la crianza de nuestros propios hijos, esperamos por los beneficios de su educación, o a ser cuidados cuando seamos mayores. Me veo actuando todo el tiempo impulsada por el resultado, como si ello fuera una inversión que luego dará sus frutos.

La acción debe realizarse sin apego, debemos ofrendar sus frutos a Dios, de ésta forma no estaremos atados ni al bien, ni al mal.

“La totalidad de la naturaleza es para el alma, no el alma para la naturaleza “

Qué me dice esto, que voy apegada al disfrute de ella, como si le perteneciera. Estamos aquí para aprender de ella, su mensaje es poderoso, he observado las plantas, los árboles, el mar, el cielo, todo varía, nada permanece igual. Disfruto mucho de las plantas del patio de casa, en un inicio tengo que aceptar que eran como pequeños tesoros coleccionados y atendidos por mí. Pero al comprender este mensaje pude abrirme a la observación y el mensaje que nos está transmitiendo la naturaleza, sus etapas, su enraizamiento, su crecimiento, su floración, sus frutos, todas análogas a nuestra vida humana. Existen microorganismos viviendo y muriendo todo el tiempo, fuera y dentro del hombre. Ven porque no podemos creernos diferentes o superiores. Estamos infinitamente conectados y no podemos ignorar esta verdad, porque es lo que nos acerca a entender que somos parte de una creación perfecta y con un propósito superior.

” La naturaleza existe para educar nuestra alma”

El hombre inegoísta y desapegado, puede vivir en el antro mismo del vicio y la opulencia, y no será tocado por el vicio.

Al comprender la banalidad del mundo y entregar mi vida a un propósito superior, veo este mundo como una prueba, un juego, viendo la tentación como a una carnada podremos reírnos de ella.

¿Y cuál es el verdadero deber de un hombre en el mundo?

El Karma dice: No hagas daño a ningún ser, no hacer daño a ser alguno es virtud, hacer daño a cualquiera es pecado.

Cuando regaba las plantas del patio, encontré que algunas de ellas estaban siendo comidas por unas babosas, me daba cuenta que salían de noche y comencé a salir a cazarlas, no podía permitir que comieran mis tan preciadas plantas, mi hijito y yo buscábamos con una linterna, era divertido hacerlo con él, al leer el libro, reflexioné acerca de mi acción, ellas están en su hábitat natural, necesitan de ese alimento para sobrevivir. No tenía derecho a quitarles la vida, le expliqué a mi niño que no debíamos dañar a ningún animalito indefenso, desde ese día decidí transportarlos a otro lugar con hierbas para que puedan seguir el curso de sus vidas, no les falte alimento y no dañen mis plantas.

Miremos el deber de otros, con los mismos ojos de ellos, paremos de juzgar las costumbres de otros según las nuestras.

Porque juzgaría a una mujer que ha decidido no tener hijos, o la madre que se dedica a cuidar de su hijo o la que prefiere trabajar para ganar el sustento de su familia. Cada uno de nosotros comprende las cosas según sus necesidades, según sus propios propósitos.

Otro aspecto importante de este libro, es que en la ciencia de la acción existe una relación entre el pensamiento y la palabra y lo que se adquiere por el poder de esta misma. Las palabras tienen más poder de lo que pensamos, sus vibraciones influyen sobre nosotros, Cuántas veces hemos sido mal interpretados o hemos hablado sin pensar hiriendo a otros, ocasionando frustraciones y riñas

He visto familias separadas por el odio, he sufrido en carne propia la angustia de tener familias que abogan por un cambio político dentro del país y han pedido una invasión militar, personas que prefieren una guerra, por qué en ello ven una futura mejoría económica y te bombardean de palabras y justificaciones, porque están cegados por el odio y fanatizados con una verdad unilateral.

Hace unos días hablaba con una amiga, estaba afligida por su esposo, que no se ha sentido bien de salud, quise abordar su situación con optimismo y se ofendió, dijo que no veía ninguna señal de optimismo, observé mi reacción interna, me sentí mal, pero luego recordé el poder de las palabras y cómo pueden interpretarse según la comprensión de cada cual, en ese momento recordé que todo lo que tenía que hacer era ayudarla, alentarla para que saliera de su tormento, hacerle recordar su fuerza y las batallas que había vencido, enseguida se sintió más animada.

Este mundo no es ni bueno ni malo; cada uno concibe su propio mundo, según el estado de la mente con que se considera la vida.

Muchas veces me he quejado de lo que tengo, sobre todo con relación a lo difícil que se hace conseguir alimentos para el niño, me veo agobiada cuando no puedo suministrarle lo que a él le gusta y me dije por qué no mejor agradecer lo que sí tengo, es esta una mejor forma de valorar las circunstancias, poniendo atención en las cosas positivas que nos pasan. Busquemos nuevas opciones y agradezcamos lo que sí está dentro de nuestras posibilidades.

Compartiendo una sopa en casa, una amiga de mi mamá, mientras la comía, se lamentaba de la situación alimenticia, mencionaba una lista de alimentos que no podía conseguir, la miré sonriendo y le dije y no estamos ahora disfrutando de una deliciosa sopa, ella me miró sonriendo y me dijo es verdad.

No estamos aquí para cambiar el mundo, el Karma Yoga dice: Este mundo es como la cola enroscada de un perro, en cuanto la arreglas, se vuelve a enroscar.

Esto es algo sorprendente, al menos yo pensaba que debía hacer algo para ayudar a cambiar el mundo y ahora comprendo que no podemos cambiar el mundo, miles de hombres han dejado su vida en una batalla y al paso del tiempo vuelven a existir los mismos males, hambre, miseria, enfermedad. Esto no significa que dejemos de obrar, siempre hay que obrar a favor del bien, ayudar a todo el que pueda necesitar nuestra ayuda, hagamos la obra sin apego, sin fanatismo, sin egoísmo, apenas sea contaminada por el odio, la ira, la venganza, volveremos a luchar unos contra otros.

El Karma Yoga nos habla del poder del pensamiento y quiero que entiendan que nuestra atmósfera está llena de todas estas vibraciones, viajan hasta encontrar un objeto con el cual vibrar.

Si mis pensamientos son positivos, la mente así los emitirá y al mismo tiempo estará abierta para recibirlos de vuelta, lo mismo sucederá si son pensamientos llenos de emociones negativas.

Cuando empecé a recorrer el camino hacia el despertar, me vi envuelta en una corriente de pensamiento que me conectó y acercó hacia el conocimiento de la verdad. Porque nuestra mente se abre para recibir este conocimiento. Cuando entré en la enseñanza me vi rodeada de personas con el mismo propósito que tanto había buscado, con las mismas preguntas, las mismas dudas, ellas fueron atraídas hacia mí y yo hacia ellas, quedaba sorprendida al escuchar experiencias totalmente conectadas a mi vida y de repente vi todo como un algoritmo informático, en donde pones en el buscador la información que te interesa encontrar y de repente tu dispositivo se ve invadido de toda esa información y no paras de recibirla. Sintonicemos nuestro mayor dispositivo, busquemos las respuestas que nos conduzcan al verdadero propósito de la vida, cambiemos la forma de ver esta realidad desfigurada, y dejemos que el universo haga su trabajo con nosotros y nos haga llegar todo lo que buscamos saber.

Recordemos que cualquier cosa que hagamos, no lo hacemos con un fin personal, nuestro ser no es de este mundo y que mientras vivamos en él tenemos que ver el trabajo con desapego y que los frutos del trabajo no nos pertenecen, nada en este mundo nos pertenece.

Descarga en PDF

Comentarios